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viernes, 31 de octubre del 2008 a las 22:37
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Todos los eventos son para la ruina del pecador

viernes, 17 de octubre del 2008 a las 21:21

Por Charles G. Finney

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" (Rom. 8:28).

En una más profunda discusión de este tema intentaré mostrar que todos los eventos conspiran para arruinar al obstinado y, finalmente endurecido pecador.
Esto no es una enseñanza directa acerca del texto, pero está implicada en él y se nos enseña abundantemente en la Biblia.

Será mi objetivo:

I.- Mostrar que esto es y debe ser una verdad universal.
II.- Señalar algunos ejemplos que ilustren esto.
III.- Mostrar que nosotros realmente sabemos que esto es cierto, así como sabemos que lo opuesto es verdad acerca del pueblo de Dios.

I.- Mostrar que esto es y debe ser una verdad universal.

Se puede demostrar que esto es una verdad universal en muchas maneras. Por ejemplo, la obligación moral está condicionada al conocimiento y siempre equivale al conocimiento. Cualquier cosa, entonces que aumente el conocimiento, aumenta la culpa, si no se cumple con la obligación, pero el individuo continúa resistiendo la luz y sus demandas.

El aumento en la culpa incrementa la ruina el pecador. Tanto más culpable, mayor será el castigo. Entonces cualquier cosa que aumente su culpabilidad conspira y lo conduce a agravar su ruina.
No se puede dudar ni por un momento que todos los eventos que caen bajo la observación del pecador o que le son conocidos a través de cualquier medio en esta vida, incrementarán su conocimiento de Dios y, obviamente, sus deberes y sus obligaciones. Todo esto, como consecuencia, conspira para aumentar su culpa y su condenación.

Todos esos eventos que permanecen desconocidos para el pecador durante su vida presente, tal vez le sean dados a conocer en el futuro y entonces operarán sus legítimos resultados -conocimiento aumentado-, -culpa aumentada- y un destino más fatal.

II.- Todo este punto se puede hacer más claro y práctico por medio de algunos detalles de ilustración.

Todos los regalos de la providencia (entiéndase por providencia todo aquello que Dios provee soberanamente a las criaturas de este mundo) sirven para la ruina del pecador.

De éstos el primero es el de la existencia. La existencia que Dios le da al pecador es una bendición si la usa correctamente, pero es una maldición si abusa de ella. Pero abusa de ella en la peor forma posible, mientras vive en pecado. Todo el tiempo que emplea la existencia que Dios le dio para rebelarse contra su Creador (¿y qué otra cosa podría ser tan grande y tan corrompida como este abuso?), hay una maldición terrible sobre él. Cada momento de la vida que pasa en pecado probará ser una maldición para el pecador y sirve sólo para agravar su culpa y, obviamente, su ruina.

Y ningún pecador puede evitar este terrible resultado si sigue persistiendo en pecar. Tiene que existir (no puede evitarlo), y no puede poner fin a su existencia, pues la mente sólo cambia su lugar y su forma, pero no la termina. Cada pecador, pues, tiene que vivir y si va a continuar en pecado, él deberá ir aumentando su culpabilidad, y como consecuencia, su ruina.

La razón es otro don de la providencia -una preciosa bendición si se le consagra a Dios-, si se usa fiel y legítimamente de acuerdo a su naturaleza y diseño. Pero si es pisoteada, abusada, dejada de lado, si sus demandas de justicia por Dios son repelidas o negadas, ¡qué terrible la culpabilidad que su posesión y abuso implican!

¿En qué te diferencías de los órdenes más bajos de los seres creados? Ellos tienen entendimiento, tienen voluntad, pero no tienen razón. Esto pues es tu preeminencia sobre de ellos. ¿Y abusarás de esto y te rebajarás hasta el nivel de ellos con tu conducta? ¿Cómo puedes hacer esto sin una horrible y vergonzosa condenación?

La conciencia es una de las funciones de la razón. ¿Alguna vez se ha levantado tu conciencia acusándote? ¿Ha alguna vez ordenado tus pecados delante de tus ojos, haciéndote ver y sentir su perfecta culpabilidad? Si es así, entonces tú ya conoces algo del gusano que nunca muere en tu destino futuro; ya has tenido una prueba adelantada de los horrores de la autoacusación y de la autocondenación. ¡Oh, no hay nada en tu existencia tan terrible como esto! ¡Si tú te permites pisotear esta ley de Dios desarrollada en tu razón, levantarás contra tu propia alma un terrible poder dentro de tu propio seno que nunca resistirás ni podrás disminuir! ¡Será escuchado ese tenebroso tono de autoacusación y autoreproche! ¡¿Qué podrá, jamás, disminuir la agudez y la angustia de tus torturas?!

Ahora mira a lo que comúnmente se conoce como los regalos o dones de la providencia, cosas a las cuales no les das mucha importancia. Supón que tienes salud, riquezas, amigos y educación, ¿qué son? ¿Están operando para tu bienestar, tu real, altísimo y eterno bienestar? Esto sólo nos lleva a cuestionar si es que te guían al arrepentimiento, gratitud y amor a Dios o si sólo te empujan al placer del pecado por una temporada y aumenta tu ingratitud, tu culpa y tu consecuente condenación. Puedes llamar a estas cosas buenas y si las usaras para servir a Dios y dejaras que llevaran tu corazón a Él en amor, gratitud y dulce obediencia, entonces serían verdaderamente buenas para ti. Pero si permaneces siendo un pecador, eres seguramente el más grande pecador por haber recibido y abusado de estas grandes misericordias y éstas sólo pueden producir en ti un cada vez más excelente y eterno peso de condenación. Dejas que Dios te colme con sus bendiciones en esta área y después abusas de ellas para que se conviertan sólo en piedras de molino atadas a tu cuello en el lago que arde con fuego para siempre. Tú sabes que debe ser así y no puede ser de otra manera. Así será con todas aquellas cosas con las que te diviertes y buscas aumentar tu deleite en el pecado. Te crees muy afortunado si puedes asegurar estas cosas, pero, ¡oh, tu desilusión final será cuando veas como estas cosas se convierten en maldiciones para tu alma! Estas mismas diversiones y entretenimientos pudieron haber avivado y alimentado los fuegos de pasiones escondidas, tal vez te hicieron diez veces más un hijo del infierno de lo que hubieras sido y entonces has aumentado tu ruina final.

Otra vez lo que tú estimas como buena fortuna resulta en un aumento de tu culpabilidad y de tu ruina. Te crees afortunado si puedes asegurar bienes terrenales, pero ¡oh! ¡cómo estas cosas -cuando abusas de ellas- sierven para tu más profunda condenación! ¡Cómo ayudan a atesorar ira para el día! Tu Padre envió esa bendición para que voltees tus ojos hacia Su mano misericordiosa, para tocar su corazón con gratitud y guiarte al arrepentimiento. ¡Tú abusas y perviertes todas las cosas y colmas la terrible medida de tu horrible destino!
Que los impíos vayan por su camino de acuerdo al deseo de su corazón, llenando su copa con goces terrenales y hallando que todas las cosas prosperen en su mano, mas así dijo la palabra de Jehová: "Decid al impío: Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado" (Versión King-James).

Mas todavía las pruebas y maldiciones que caen sobre el pecador tendrán todas el mismo resultado. Te quejas acerca de estas cosas como si sólo sirivieran para mal y como si Dios las hubiera diseñado sólo para mal y como si Dios las hubiera diseñado sólo para ese propósito, pero en esto también yerras en comprender la gracia de los designios de tu Padre celestial. Él te envía bienes terrenales para derretir tu corazón y abusas de esto y te endureces más en el pecado. ¿Por qué no debería Él cambiar Su mano y al menos hacer la prueba, si en lo posible, reveses y desilusiones te podrán traer a reflexión? Y mirar si no te puede arrancar de tus ídolos y hacerte buscar al Dios viviente. Él lo hace, mas todo es en vano. Tú solamente te quejas y te preocupas. Mas no hacen así los cristianos. Si Dios les envía misericordias son agradecidos. Si les envía castigos son sumisos. ¡Pero qué diferente es contigo! Si Dios envía misericordias eres desagradecido. Te sientas todos los días a la mesa que tu Padre celestial extiende y suple para ti, pero lo haces cada día con un corazón tan frío como una piedra. Parece que para ti el reconocer la mano de tu Padre está fuera del tema, lo mismo sucede con reconocer tu obligación de servirlo y agradarle.

Si en otro caso Él envía aflicciones sobre ti, te quejas y endureces tu corazón. No te humillas debajo de Su mano castigadora. Oh, deberías entender que estas pruebas son parte de la disciplina con la cual Dios busca subyugar tu alma ante Su cetro y deberías saber que si Sus esfuerzos fallan, todo para ti será malo. ¡Oh, de verdad!, si todos los recursos de infinito poder, sabiduría y amor fracasan en cambiarte. ¿Qué puede ser más desesperante que tu caso o más culpable que tu corazón?

Toda tu vida no arrepentida está llena de tales resultados. ¿El Señor se lleva a algún amigo? Entonces replicas, sientes que nunca ha habido un caso más agravado que el tuyo y no te doblas ante la Mano que te castiga. Qué diferente al cristiano, que cuando es herido mira hacia la Mano de su Padre y se doblega debajo de ella, sonríe, ama, confía, adora. Pero tú no aceptas el castigo de tu iniquidad. Cada esfuerzo que el Señor hace para reclamarte te vuelve más endurecido, más culpable, más apto para ser destruido.

Es verdaderamente triste, más allá de lo expresable mirar como estas cosas trabajan, y que resultados son producidos por la variada disciplina que el Señor emplea para salvar tu alma. Es doloroso ver que todos esos esfuerzos sólo sirven para endurecer tu corazón hasta que el Señor se ve forzado a decir de ti como en Isaías 1 acerca de los antiguos judíos: "¿Por qué querréis ser castigados todavía, todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente, desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga". El original en este pasaje parece convenir en la idea de que ellos habían sido castigados hasta la planta de los pies no había ya ni un sólo lugar sano en donde pudiera ser descargado otro golpe. Los recursos del castigo quedaron exhaustos y aún así no hubo ningún buen resultado como consecuencia. Así algunas veces un padre castigará a su hijo hasta que no tenga esperanza de que el mero castigo servirá para algo. Este parece ser el estado mental que el Señor expresa concerniente a los judíos. Y Él tiene ocasión, a menudo, para este tipo de sentimiento hacia los pecadores no arrepentidos. Él mira todo alrededor de sus caminos y busca todas las avenidas a sus corazones, Él prueba ahora con misericordias y después con aflicciones y sigue alternándolas, tal vez, año tras año a través de una larga vida. Pero todo es en vano, ¡oh!, peor, muchas veces peor, infinitamente peor que en vano, porque sólo sirve para aumentar la terrible culpabilidad del pecador y su condenación final. Es extraño que los pecadores no vean que esto es cierto. Es extraño que no veas que la enfermedad, las pérdidas y los juicio de todo tipo están diseñadas para someter tu espíritu rebelde y, claro, si sólo sirven para hacerte más rebelde, el resultado puede ser nada más que un agravamiento de tu culpa y tu ruina.

Así, pues, todos tus pecados en lugar de ser borrados para tu beneficio, sirven sólo para acumular una montaña de culpa e hinchar las miserias de tu destino.

Otra vez los hechos de otros, buenos o malos sólo resaltan tu culpabilidad. Te ruego que atiendas un momento a este hecho. Tú vives entre cristianos; si son fieles a Dios y a tu alma y adoran el evangelio con sus vidas, esto sólo endurece tu corazón, pues resistes toda la influencia de sus exhortaciones, oraciones, lágrimas y vidas rectas. Por otro lado, si deshonran el evangelio, te ofendes, tropiezas sobre de ellos y te vuelves más descarado y endurecido en tus pecados.

Ahora, tú sabes que no sería así en cualquiera de los casos con los cristianos, si caen con hermanos verdaderamente piadosos, sus corazones son refrescados y su piedad, avivada; si con malos profesantes, el resultado los impulsará a orar y a revivir su amor por Sion e incrementar su simpatía por la causa de Cristo.
Así también, si los cristianos son perseguidos, sólo funciona para bien de ellos, porque les enseña la paciencia y el perdón por las ofensas y los entrena para amar a sus enemigos y bendecir a aquéllos que los maldicen.

¡Muy diferente es con ustedes, pecadores! De hecho, tú nunca sabes lo que es ser beneficiado por cualquier conducta, buena o mala de tus semejantes. Todo te sirve sólo para mal. La ley de Dios y el evangelio de Dios, las sonrisas de la providencia o sus reveses, cualquier conducta posible de tus semejantes y todas las variantes posibles en el curso del Señor hacia ti, lluvia o sol, tormenta o calma, prosperidad o adversidad, todas y cada una, sirven sólo para el único y temido fin que te espera -el de aumentar tu culpa- y obviamente tu destino final de miseria.

¡Qué terrorífica consideración! ¡Qué tu carácter debiera ser tal que todos los eventos posibles obran sólo para mal de tu alma! Si tuvieras una visión completa y justa de tu causa, como lo es en realidad, tú deberías verdaderamente decir: "Lo que sea que pase es todo malo para mí. Cualesquiera sean los tiempos: tiempos de avivamiento o tiempos de decaimiento, todo es malo para mí; tiempos de plenitud o tiempos de hambre, todo es malo para mí; épocas de salud o épocas de epidemia, todo es malo para mí. Todo se cierne para llenar la medida de mi culpa y agravar mi destino eterno".

Frecuentemente al mirar esto me he sentido como si me fuese a hundir -el panorama es tan entristecedor, tan horrible-. Los pecadores parecen tan necios y tan rebeldes y es tan obvio y seguro que todo lo que le ocurra al pecador obrará mal y sólo mal para su alma culpable.

Otra vez todas esas circunstancias providenciales que les ocurren a otros resultan, de igual manera, en mal para el pecador. Si sus vecinos están enfermos o si están bien; este pecador abusando del aviso de la voz de Dios a través de su providencia, tal vez piense que cosas como esas no lo van a afectar, pero seguramente lo harán e inevitablemente deberán hacerlo, pues estas cosas son la voz de Dios para él y se debe oir o rehusar a Dios. Al continuar en pecado, él hace esto último y, claro, aumenta su propia culpabilidad y condenación.

No importa como estos eventos le puedan afectar a tu vecino, ya sea para bien o para mal, pues son en cada caso sólo para tu mal. El mismo evento puede ser para bien en otro, pero aún así para ti ser malo. Ese funeral al que atendimos esta mañana cuando un hijo de Dios fallecido fue depositado en la tumba de los santos, pudo haber tocado tus simpatías y pudiste haber sido movido a misericordia acerca de una muerte tan temprana, pero más bien debieras tener pena por ti. Cuando ves a los pecadores en un funeral sé que seguido se están diciendo: "Me alegro de no estar allí en lugar del muerto". Y aún así sería mucho mejor te murieras ahora en vez de ser librado por más tiempo. Más allá de toda cuestión, es mejor para ti morir y ser puesto en el sepulcro en lugar de la primera muerte que ocurra, en vez que sigas viviendo más y lograr que cada muerte acerca de la cual escuchas sea una maldición para ti. ¡Oh, qué horrible es esto!

Así también el vivir en un país lleno de Biblias y el disfrutar de instrucción y elección de las influencias suficientes para hacerte un ángel de luz, y a pesar de eso, abusando y pervirtiendo todo, tú lo conviertes en el peor tipo de maldición.
Todos los medios que Dios está usando para salvarte están obrando sólo para mal para ti. Dios los usa para bien, pero tú te maldecirás a ti mismo por los mismos medios por los que Dios intenta bendecirte. Él desea hacer que todos los eventos de su providencia produzcan en ti un cada vez más excelente peso de gloria; pero a pesar de sus labores de amor infinito, tú persistes en hacer obras; todas éstas cosas para tu propia y más profunda condenación.

III.- Sabemos que es cierto que todas las cosas obran sólo para mal para el pecador.

A pesar de que el texto no afirma esto, la Biblia lo hace, y también lo hacen la razón y la experiencia y la observación. Es una verdad que la razón de todo hombre debe afirmar. Todo hombre sabe que los eventos que ocurren por la providencia de Dios, incrementan su conocimiento de Dios y por lo tanto su obligación de amarlo y obedecerlo. Claro que con este incremento de luz viene un incremento de la culpabilidad al resistir sus demandas, y en el camino de aumentar la culpa viene también ruina aumentada.

Ahora todo pecador debe saber que todo esto es verdad. No hay un solo pecador en esta casa, cuya razón no afirme que cada peldaño en el proceso es correcto.

Esto me lleva a decir que la experiencia personal de cada hombre testificará que, hasta que él se vuelva del pecado a través de un real arrepentimiento, todo el curso de la providencia servirá sólo para endurecer su corazón. Él sabe que entre más se resista y entre a más luz se oponga más endurecido será.

Así también toda la observación de otros da evidencia. Vemos al pecador envejeciendo en sus pecados resistiendo una llamada de Dios tras otra, quebrantando cada límite, echando de lado los repetidos avisos de la providencia divina y siempre vemos que tal pecador se endurece contra Dios y contra la voz de su misma conciencia. En muchas ocasiones me ha impactado el ver que tan temerariamente endurecidos se vuelven los pecadores, al resistir una larga cadena de sucesos e influencias, diseñadas para traerlo al arrepentimiento.

La verdad que hemos estado ilustrando es también evidenciada por un amplio testimonio en la Palabra de Dios. La Biblia parece asumir que todas las cosas son y obrarán para mal en el pecador que no se arrepienta, siendo "el hombre que reprendido endurece su cerviz, de repente será quebrantado y no habrá para él medicina"

COMENTARIOS.

1.- Comenté en un sermón previo que los cristianos frecuentemente se culpan a sí mismos por cosas cuya ocurrencia no lamentan del todo. Tan maravillosamente Dios abolió esas malas obras para un gran bien. Entonces Dios no los dejará a la amargura y eterno pesar por las consecuencias de sus fracasos o de sus pecados a pesar de que ellos deben condenar para siempre sus propios pecados y culparse a sí mismos por sus pecados. Es una de las grandes misericordias del Señor hacia ellos, el que no los deja debajo del peso de un eterno lamentar en vista del mal que resultó de sus faltas.

Pero los pecadores son abandonados a la doble angustia de la autocondenación eterna y de un pesar infinito por los resultados absolutamente arruinadores para ellos por todos sus pecados. Cada evento de su vida es pecado y sólo pecado y todos han traído como consecuencia el resultado legítimo del pecado; todo mal para ellos y sólo mal continuamente. Por no arrepentirse y por no abrir sus corazones a las influencias sanadoras y restauradoras de la providencia de Dios y su Espíritu; el Señor no pudo contrarrestar la tendencia natural del pecado en sus corazones para rescatarlo de su dureza moral y como consecuencia de su ruina eterna.

2.- Los pecadores nunca tienen una buena razón para regocijarse acerca de sus perspectivas. De hecho, al permanecer en pecado, ellos no tienen nada en lo cual se puedan regocijar razonablemente. Esos mismos eventos de sus vidas en que por lo general más se goza son probablemente aquéllos que sobre otros los llenarán de angustia de aquí en adelante. Esas mismas temporadas de prosperidad en las que te regocijas más ahora, tal vez serán las razones más amargas para apesadumbrarte y lamentarte cuando llegues a ver todos sus legítimos resultados sobre tu carácter y tu destino. Tanto tiempo como continúes, pues, en pecado, tanto tiempo en que no tendrás absolutamente nada en que regocijarte. Entre más te regocijes y te estimes como alguien próspero y feliz en cuanto a bienes terrenales, más y más estas mismas cosas atravesarán y aguijonearán tu alma durante toda tu existencia futura.

3.- Otros de ustedes no tienen razón alguna para regocijarse en nada que les ocurra en tanto permanezcan como pecadores no arrepentidos. La única esperanza de valor que pueden tener es que esas cosas los guíen a arrepentimiento. Si esto fracasa, todo obrará para mal y sólo para mal para el pecador.
A menudo pasa que los padres se regocijan en los eventos que acontecen a sus hijos inconversos. Se regocijan tal vez al verlos bien establecidos en la vida o peculiarmente afortunados en los negocios. Pero ninguna de estas cosas se mira alguna vez en la verdadera luz, excepto a través de la gran verdad que estamos ahora considerando. Cualquier cosa que los deja aún en sus pecados opera como una terrible destrucción en sus almas, y entre más gozo que parezcan traer, más terrible será su poder para maldecir y amargar todo su ser futuro.

4.- A pesar de que es verdad que ningún evento por más triste que sea, puede ocurrir a un cristiano que nos haga lamentarnos por él, es igualmente verdad que ningún evento puede ocurrir al pecador en el cual nosotros no seamos movidos a lamentarnos por sus resultados sobre de su vida.

Nada le puede ocurrir que no lo maldiga terriblemente si todavía persiste en el pecado. Puede estar muy bien diseñado para que él mejore, para su mayor beneficio, para su felicidad, pero lo pervertirá todo, para el más grande mal de su alma.

Mira a aquel joven asistiendo a la universidad, podría ser una bendición para él, pero acabará siendo una maldición. Incrementará su conocimiento y como consecuencia, aumentará su culpabilidad. Le dará gran preeminencia e influencia, pero si utiliza esto para pecar más y mayormente, lo maldecirá al final con diez veces más de destrucción.

Otro se ha casado con una mujer -hermosa, con logros y piadosa-, peor para él, sólo servirá para aumentar la suma de su culpa y su ruina. Puede vivir en una zona de avivamientos -peor aún-, puede tener padres piadosos, de oración -peor aún-.

5.- Los pecadores no necesitan tropezar por las pruebas que sobrevienen al pueblo de Dios. No más, ni más grandes pruebas le ocurrirán a un cristiano, que las indispensables, como medios para producir para él un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.

La verdad es que el pueblo de Dios necesita estas pruebas. Ellos deben ser llevados a través de fieros combates. ¿Qué entonces? Que se regocijen, pues todo obrará para su bien. Déjalos que lloren, obrará para su bien. Que se enfermen, les hará bien. Déjalos perder sus propiedades será para su bien. Que sus amigos mueran. Todo aumentará su bien. Todo cristiano puede decir: "Cualquier cosa que me ocurra, el Señor hará que resulte para mi mayor beneficio". Deja que una ola gigante venga sobre de él, levantando en alto su diestra y barriéndolo con su poderoso torrente; le hace bien. Otra aún: todo es bueno. Allí está él parado en medio de esas olas monstruosas, feliz en su Dios, pues él cree que todo obrará para el bien de su alma. Esto es sólo la disciplina que su Padre le envía. ¿Y por qué no debería alegrar su alma al pensar cómo todo obrará para su eterno bien?

Contrario a esto, todo es ocasión de tristeza y desmayo para el pecador. No importa qué tan gozoso sea lo que le acontezca a su alma. "Lo que sea que me ocurra", debe decir, si ve correctamente, "todo es malo para mí. Sea tormenta o un sol brillante; sea que repose en paz o me acueste en dolor, languideciendo; todo es prospectivamente malo para mi alma".

¡Qué horrible es esta condición! Pero así es y la inteligencia de cada ser del universo afirma que estos resultados son correctos como deben ser.

6.- Todos los eventos durante la eternidad harán más impasable el barranco entre los santos y los pecadores; sólo se hará más profundo y ancho.

El hecho es este: estas dos clases son afectados opuestamente por todas las providencias de Dios, e indudablemente así será con todo lo que les ocurra por toda la eternidad. Dios ha constituido la mente humana de tal forma que en su estado de egoísmo todos los acontecimientos correctos obren sólo para mal; mientras que en su estado renovado todo servirá para su bien. La diferencia de carácter pone el fundamento para este amplio contraste en el resultado. Sólo el pecador, y sólo él, debe ser en última instancia culpado de que todas las cosas resulten para su mal. Si él hace el mal, entonces todas las cosas se convertirán en malas en cuanto a sus resultados para él

7.- Es infinitamente tonto que los hombres estimen los eventos sólo de acuerdo al presente y a sus más obvias consideraciones y relaciones. El resultado de este camino es y siempre debe ser el que los hombres siempre se engañan a sí mismos fatalmente.

Si cada pecador en este lugar pudiera ver los resultados finales de los eventos que está experimentando ahora, se levantaría sorprendido e impregnado de horror. "¡¿Qué?!", dirían, "¿Es una angustia indecible y horror el final de mi copa de gozo terrenal?". Oh, si los pecadores vieran las cosas claramente, no se felicitarían tan a menudo por su buena fortuna.

8.- Los arreglos de la providencia con respecto a los santos y pecadores están hechos con un diseño para ilustrar el carácter de Dios. Todos los eventos de esta vida y todo lo que ocurra a través de la eternidad, también todo servirá para ilustrar las perfecciones de Jehová. Si Él no hubiera arreglado todas las cosas para este fin, hubiera sido un gran error, pero Dios nunca comete errores. Un final sabio y glorioso caracteriza todo lo que Él hace.

9.- Es el camino perverso del pecador y nada más que esto, lo que hace que las providencias de Dios obren sólo para mal para él.

Los pecadores son inclinados a compadecerse de sí mismos y decir: "¡Pobre de mí, pues Dios ha hecho de mi suerte tal, que todas las cosas obren sólo para mal para mí!". Que todos los pecadores sepan que la falta es totalmente y solamente de ellos y que Dios ha hecho lo mejor posible los arreglos para su bien. Es su sola perversión lo que hace que las mejores cosas sean para ellos las peores.

Y los pecadores no pueden evitar el saber esto. Después de todas sus quejas y de buscar fallas, ellos saben que no tienen defensa que hacer ante Dios. Ustedes saben, pecadores, que todo es su propia falta, el que cada día no sea una bendición para ustedes, el que cada amanecer y atardecer no venga lleno de misericordias para su alma. Tú sabes que puedes ponerte en tal actitud hacia Dios, que todas sus providencias obrarían sólo tu real y más alto bien. Tú eres ahora un enemigo de Dios, pero sabes que de una vez puedes convertirte en su amigo. Puedo apelar a la conciencia de cada pecador. Tú sabes que si no endurecieras tu propio corazón, todos los eventos de la providencia divina resultarían en tu beneficio. Traerían amonestaciones, las cuales tendrían en cuenta con gran ganancia para tu alma, y te llevarían a la disciplina que nunca fallaría en probar que es una bendición para ti. ¡Sólo cede tu corazón a las providencias, a la verdad y al Espíritu de Dios y serás un hijo de Dios y todas las cosas obrarán para tu bien!

Yo puedo recordar bien como parecía todo para mí antes de mi conversión. Entonces podía ver claramente que todo era bueno para el cristiano. Si estaba enfermo, todo era bueno para él; o si en salud, en una verdadera bendición. Si vivía era para disfrutar de la amistad de Dios, si moría era para entrar en su premio eterno. Siendo él un amigo de Dios, mal no le podía acontecer que no le aconteciera a su gran amigo Jehová. Nada podía ser malo para él, pues si era grandemente afligido, sólo lo hacía más abnegado, manso, paciente y celestial.

Pero justamente contra esto, lo opuesto en todo respecto es el caso del pecador autoendurecido. Él se da un aire de confianza en sí mismo y de felicidad; él te pudiera hacer pensar que los pecadores son la única gente feliz sobre la tierra. Él danza a lo largo de su camino por una breve temporada, pero lo hace sobre lugares resbaladizos y de pronto sus pies resbalan -¡y está en el infierno!- ¡Es tan transitorio todo lo que Satanás y el pecado dan! Es sólo una seducción que lleva a un eterno ¡ay!

Si los pecadores sólo apreciaran su condición real, no podrían descansar en el pecado por un momento. Toda su liviandad aparecería como infinitamente impactante para ellos mismos. Recuerdo haber visto muchos casos en los que los pecadores no se podían regocijar en ningún evento posible. Hay una dama entre ustedes que podría decirles mucho acerca de este estado mental -un estado de oscuridad, desesperación y angustia- en el cual todo parecía claramente ser malo y sólo malo y todas las cosas como quiera que parecieran prosperar estaban obrando sólo para mal y nada más para su alma y su estado eterno. Si el sol brillaba dulcemente todo era pesar, porque ese Dios que sonreía a través de esos rayos de sol era su enemigo. Cada tormenta sólo le recordaba de la ira de Jehová contra el pecador. Si los amigos la amaban y simpatizaban con ella, todo era malo; no tenía amigos arriba y no merecía ninguno aquí abajo. Y así de todo lo que pudiera ocurrir. Todo era malo.

Pero cuando el alma de esta mujer vino a la luz y a la gloria del Evangelio y encontró paz y gozo en Dios, la escena total fue a una, perfectamente cambiada. Su esposo me ha dicho que él nunca ha sabido que ella esté preocupada o descontenta desde aquella bendita hora. Yo le pregunté una vez cuál era el secreto de su remarcable ecuanimidad y ella contestó: "una vez escapé de las mandíbulas del infierno, del oscuro castillo de hierro del gigante de la desesperación. Desde entonces me he mirado como un milagro de la gracia y no puedo considerar cualquiera de los pequeños problemas de la vida como algo comparable a esas indescriptibles agonías. Yo muchas veces me asombro de ver como una pequeña cosa puede perturbar la ecuanimidad de los santos o elevar el gozo de los pecadores".

Si los pecadores van a continuar en sus pecados deben de una vez decir adiós a toda paz y gozo, y darle la bienvenida a la angustia y a la oscura desesperación de sus almas. Deben decir a una: "Todas las cosas son malas y sólo malas para mí". Déjalos que se entreguen a un quejido universal, no importa qué tan pronto o qué tan total. "¡Hola, horrores eternos!".

Pero hay un sólo camino para escapar -abierto aún un momento más. Vuélvete a Dios, ríndele toda tu alma a Él, acepta Su Hijo como tu salvador y su servicio como la elección de tu vida, entonces tú eres un hijo de Dios y ya no más Su enemigo. Entonces todas las cosas son tuyas y tú eres de Cristo y Cristo de Dios. Eres bienvenido a una, al seno de esa gloriosa familia de arriba y la posesión de las riquezas y goces del cielo son todas tuyas.

Pero si permaneces en tus pecados como por las apariencias actuales parece que vas a hacer, todos los eventos y sucesos posibles obrarán para tu destrucción. Cada paso que tomes te lleva cerca de la boca de ese espantoso remolino -la gran perdición-. "Tus pies descienden al infierno".

Guarda tu afecto por Cristo

viernes, 17 de octubre del 2008 a las 21:19

Por David Wilkerson 03 de noviembre del 1997
En los primeros tres capítulos de Apocalipsis, el apóstol Juan tuvo una visión maravillosa: l ve a Jesús caminando en medio de las siete iglesias del Nuevo Testamento en Asia. Los ojos de Cristo están encendidos, y está vestido con sus ropas sacerdotales. Está claro que l ha venido a juzgar a las iglesias en justicia.
Pedro escribe: ...el juicio comienza con la casa de Dios... (I Pe. 4:17). Y ahora, mientras Jesús aparece entre las siete iglesias, l comienza a juzgarlas de acuerdo a lo bueno y lo malo que l observa. Estos juicios aparecen en Apocalipsis 2 y 3-- ambos capítulos esta en letra roja, indicando que cada palabra sale directamente de los labios de Jesús.
Ahora bien, estas siete iglesias eran verdaderas congregaciones, en localidades reales--las iglesias de Efeso, Esmirna, Laodicea, y demás. Sin embargo, Juan escucha la voz de Dios no sólo hablándole a estas iglesias en particular, sino a la iglesia universal--en efecto, a cada creyente que busca el pronto regreso de Jesús.
Jesús comienza sus juicios enumerando las cosas buenas de la iglesia que lo han bendecido. Y l elogia a cada iglesia sobre esas cosas. Pero l también ve algunas cosas que lo entristecen profundamente--y l le hace una advertencia a cada iglesia.
Su primer mensaje es dirigido a los cristianos en Efeso--una iglesia fundada en las enseñanzas santas del apóstol Pablo. El juicio de Jesús es: ...has dejado tu primer amor. (Ap. 2:4).
Cuando Jesús usa las palabras primer amor aquí, l no se refiere al amor inmaduro que experimentamos cuando primero somos salvos. Más bien, l se refiere al amor exclusivo. Él está diciendo: Una vez ocupé primer lugar en tu corazón. Pero ahora has perdido la exclusividad de tu amor por mí. ¡Has permitido que otras cosas ocupen mi lugar!
Es significativo que de todos los pecados que Jesús enumera en estas siete iglesias--adulterio, codicia, tibieza, falsa doctrina, la autoridad de Jezabel, adoración muerta, ceguedad espiritual--el primer pecado que l nombra es el que más le entristece: una pérdida de afecto hacia l. Nuestro Dios es un amante celoso--¡y l no permite que nada esté ante nuestro amor por l!
Yo creo que de las siete iglesias,¡los cristianos en Efeso hirieron más a Jesús!
David escribe: Aún el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar. (Sal. 41:9). Me identifico con las palabras de David. Las personas en mi vida que pueden herirme más facilmente son aquellos que me aman. Mis medio-amigos no pueden herirme, ni mis enemigos. Pero aquellos que dicen estar más cerca de mi corazón pueden herirme profundamente.
Ahora, estos cristianos en Efeso habían caminado muy cerca de Jesús. Mientras leo la carta de Pablo a los efesios, me maravillo del evangelio que estas personas escuchaban y vivían. En efecto, Pablo los elogia a menudo. Él se dirige a ellos como ...los fieles en Cristo Jesús... benditos... con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo... escogidos... antes de la fundación del mundo... predestinados... adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad. (Ef. 1:1-5).
Pablo añade que ellos son un pueblo perdonado, teniendo la revelación del misterio de Cristo y ...sellados con el Espíritu Santo de la promesa. (verso 13). Más adelante, l ora que ellos obtengan ...espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de l, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis... la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos... (versos 17-19).
Estos cristianos habían sido vivificados: nos di vida juntamente con Cristo... con l nos resucitó, y as mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (2:5-6). Pablo les llama ...hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, ...hechos cercanos por la sangre de Cristo. (versos 10, 13). Él dijo que por la gracia de Dios, ellos están: ...creciendo para ser un templo santo en el Señor... en el Espíritu. (versos 21-22).
¡Qu descripción de un pueblo bendito y santo! Y ahora, en el libro de Apocalipsis, Jesús también elogia a los cristianos de Efeso. Él les dice: Yo conozco tus obras, y tu... paciencia... (Ap. 2:2). En otras palabras: Yo conozco todas las cosas buenas que están tomando lugar en sus vidas. Pacientemente has trabajado para mí sin quejarte. Y harás cualquier cosas por los demás. Eres diligente en tus buenas obras--¡y eso es muy loable!
Jesús continúa elogiándolos, tomando en cuenta ... no puedes soportar a los malos... (mismo verso). En esencia l está diciendo: ¡Tú odias el pecado con pasión! No lo toleras-- en tu vida, en tu hogar o en tu iglesia. Tienes buenas normas morales. ¡Y eso también es loable!
...y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos. (mismo verso). Jesús está diciendo: Estás arraigado y plantado en sana doctrina. Y por lo tanto, no has sido sacudido por las últimas enseñanzas carnales. Puedes juzgar correctamente los maestros y profetas falsos. Y los expones como mentirosos, para beneficio de todos los que están entre ustedes. ¡Los elogio por esto también!
...aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. (verso 6). En otras palabras: Rechazas el antinomianismo--la doctrina que declara que simplemente teniendo fe le permite al hombre hacer lo que le plazca. Ciertamente, odias toda doctrina que cree que Dios no mira las obras de la carne. Fielmente, ests en contra del estilo de vida impuro y te aferras a la justicia. ¡Esto también es altamente loable!
Es evidente en este pasaje que los efesios no eran un grupo de novatos o santos tibios. No, Jesús está examinando el corazón de un pueblo que está bien establecido en la verdad del evangelio--y quienes se esfuerzan por demostrarlo en sus vidas, sacrificándose, trabajando y defendiendo la verdad.
Sin embargo, Jesús nota otra cosa en los corazones de los efesios--algo que l nota está profundamente mal. Él dice: Veo tus obras--tu odio hacia el pecado, tu amor por la verdad, tu valentía justa. Sin embargo, en todas tus obras, has permitido que tu primer amor se marchite. ¡Tu afecto por mí esta muriendo!
Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. (verso 4). Amado, he leído y releído este verso--y he concluído que su seriedad no se puede pasar por alto. Las palabras tengo contra ti--indicando algo que no puede ser tomado ligeramente. ¡La misma traducción aparece en el texto griego!
Ahora bien, me gustaría pensar que soy un cristiano tipo efesio, alguien que es un obrero fiel. Quiero creer que mi sufrimiento es por Jesús, que mis obras son para glorificarle a l, que vivo una vida santa, que estoy sentado en lugares celestiales con l.
Pero cuando leo sobre Jesús caminando entre creyentes tan bien enseñados como los efesios y dicindoles a ellos: tengo contra ti--¡siento un quebrantamiento en el alma! Tengo que preguntarle a mi Señor: Jesús, ¿tienes algo contra mí? Tambin, ¿he perdido mi afecto por ti?
La advertencia de Cristo no es sólo para cristianosde una era pasada-- ¡sino para nosotros hoy!
Yo creo que esta advertencia a los efesios es dirigida a mí personalmente--¡tanto como para cada cristiano que vive en estos últimos días! Sencillamente, el Señor nos esta diciendo: no es suficiente que te intereses por los demás, que seas dadivoso, un siervo diligente que se entristece por el pecado y predica la verdad. No es suficiente que pongas en alto la moral, que soportes sufrimiento por mí, o hasta que seas quemado en una hoguera por tu fe. Todo esto es parte de tomar tu cruz.
Puedes hacer todas estas cosas en mi nombre. Pero si en el proceso de realizar estas cosas tu afecto hacia mí no aumenta--si no me estoy convirtiendo cada día más y más y el gran deleite de tu corazón--¡entonces has dejado tu primer amor! Si tu afecto por mí no es un asunto de gran interés para ti, ¡entonces tengo algo contra ti!
Considera las palabras de David: ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra (Sal. 73:25). Estas son palabras fuertes, profundas--sin embargo David no está diciendo: No tengo amor humano. Él sabe que Dios ha bendecido el amor humano. Mas bien, David está diciendo: No hay nadie que yo ame tan exclusivamente en mi corazón como yo amo al Señor. ¡Lo deseo a l sobre todos los demás!
David también escribió: Dios,...mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas. (63:1). Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo... (42:1-2).
David dice: Tengo una sed profunda por el Señor, de la misma forma que un ciervo después que ha sido perseguido. ¡Un ciervo ira más allá del punto de agotamiento hasta encontrar el agua que busca!
Igualmente, Jesús le está diciendo a los cristianos efesios: Tú no me buscas como el ciervo. No soy el objeto principal de tu deseo. Estarás dispuesto hacer cosas para mí--¡pero ya no estoy en el centro de corazón!
¡Por años los cristianos han ojeadoligeramente este pasaje en Apocalipsis!
Quizás algunos creyentes respondan: ¿Qué tiene de serio este asunto? Quizás mis sentimientos por el Señor no son tan intensos como cuando era más joven. Y quizás me he descuidado en mi afecto hacia l. Pero, ¿y qué? Jesús sabe que an lo amo.
¡No! Jesús toma muy en serio cualquier falta de afecto. Ciertamente, l dice que tal falta constituye una caída: Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepintete... (Ap. 2:5).
Quizás respondas: Puedo comprender como un acto de adulterio sea una caída. Y puedo ver como caer nuevamente en las drogas y alcohol es una caída. Pero ¿cómo es que perdiendo un amor intenso hacia Cristo sea una caída?
Cuando Jesús advierte: ...arrepientete, y haz las primeras obras... (mismo verso), l está diciendo: Piensa como eras cuando primero te salvé. ¡Te regocijaste porque vine a morar en tu corazón! No podías esperar hasta que llegara el domingo para ir a la iglesia, sólo para decirle a los demás cuanto me amabas. Y pasabas todo tu tiempo libre escudriñando mi Palabra, aprendiendo sobre mi amor por ti. Nunca consideraste la oración como una carga, porque yo significaba todo para ti. Me amabas más que a la vida misma.
Pero ahora te has alejado de todo eso. Me dedicas poco de tu tiempo ahora, tan poca de tu atención. Te has enfriado hacia mí. ¡Otra cosa tiene tu corazón!
Jesús le atribuye una seria advertencia a este verso: ...arrepientete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu cadelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido (mismo verso). Por muchos años los teólogos han tratado de suavizar esta advertencia, queriendo que signifique algo diferente. ¡Pero no puede ser suavizada! Significa exactamente lo que dice. Jesús nos está diciendo:
Si tu dices tener el fuego de Dios, y sin embargo yo no soy el deleite de tu corazón-- ¡quitaré de ti la luz que tienes! No importa las buenas obras que haces para mí, nunca más serás mi testigo. Simplemente, no reconoceré absolutamente nada de lo que haces--¡porque has perdido tu amor por mí!
Existen varias señales y evidencias de un amor muribundo por Cristo. Quiero enumerar tres de ellas para ti. Creo que podrás medir tu amor por Jesús al examinar estas tres cosas:
1. ¡Tu amor por Cristo está muriendo sipasas más tiempo en las cosas de estemundo y menos tiempo en su presencia!
¿Qué tiene control de tu corazón ahora mismo? Tu alma siente anhelo por Jesús, o ¿por las cosas de este mundo?
No hace mucho tiempo, recibí una angustiante carta de una mujer que está en nuestra lista de correo. Ella escribió: Una vez mi esposo ardía por Dios. Por años el se entregó fielmente a la obra del Señor. Pero hoy el está envuelto en su nuevo pasatiempo--¡caballos! Él ha comprado varios, y está completamente consumido con ellos. Ahora, en vez de estar en la Palabra de Dios, el pasa todo su tiempo libre leyendo sobre como criar caballos. Ya él no tiene tiempo para el Señor o para mí. ¡Me preocupo por él porque está tan frio!
Claro, no hay nada malo en tener caballos o tener interés en ellos. Pero Jesús dijo una parábola sobre este mismo tipo de pasatiempo. Un hombre rico envió su siervo a invitar a todos sus amigos a una gran cena. Pero, las Escrituras dicen que los amigos de este hombre Y todos a una comenzaron a excusarse. (Lc. 14:18).
Una amigo le dijo al siervo: Acabo de comprar una tierra que no he visto, y tengo que inspeccionarla. Favor de decirle al maestro que no podré ir. Él otro amigo le dijo al siervo: Compre una yunta de bueyes, y no he tenido tiempo de tratarlos. Dle al maestro que no podré ir, porque tengo que ir al campo para arar con ellos. Mas otro amigo le dijo al siervo: Acabo de casarme, y voy a mi luna de miel, no tengo tiempo para ir a la cena.
Este hombre había invitado a todos sus amigos para que disfrutaran de un tiempo íntimo en su compañía. Y l había hecho todos los arreglos para su comodidad y conveniencia. La mesa estaba puesta, y todo estaba preparado. Pero nadie fue. Simplemente, todos estaban muy ocupados o distraídos.
Sin embargo, cada persona tenía una razón buena y legítima por no asistir. Después de todo, ellos no estaban evitando a su amigo para ir a una fiesta o bares. Por el contrario, la Biblia elogia todas las cosas que estas personas estaban haciendo. Comprar y vender puede proveer seguridad para la familia. Y probar una compra grande es una buena pratica de negocios. Finalmente, el matrimonio es una bendición que las escrituras fomenta.
Sin embargo, ¿cómo reaccionó este hombre rico? La Escritura dicen: Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena. (versos 23-24).
Jesús está haciendo un punto muy importante en esta parábola: ¡Cada una de estas cosas buenas y legítimas se convierten en pecado cuando toman prioridad sobre el Señor!
Déjame darte un ejemplo. Una actividad favorita para muchos cristianos después del servicio es ir al restaurante con sus amigos. Pueden sentarse y hablar por horas sobre las cosas de Dios comiéndose un emparedado y una taza de café. Y una vez salen del restaurante, pasan otra media hora hablando en el lugar de estacionamiento antes de irse. Es un tiempo de maravilloso compañerismo para todos. Sin embargo, cuando le preguntan, ¡muchos de estos mismos cristianos dicen no tener tiempo para buscar del Señor!
Durante mis primeros años en el ministerio, tuve varios amigos que yo admiraba por sus vidas devotas a la oración. Pasaban horas sobre sus rostros en la presencia de Dios--y sus sermones lo demostraban. ¡Predicaban con fuego, unción, vida!
Ms tarde algunos de estos hombres fueron al seminario, buscando un conocimiento más profundo de la Biblia. Intensificaron sus estudios en hebreo y griego, tratando de conocer mejor las escrituras. Y sus estudios exigían que ellos leyeran muchos textos fuera de la Biblia.
Al final, no obstante, muchos de estos hombres perdieron su fuego por Jesús. ¿Por qué? Pasaron tanto tiempo leyendo cosas legítimas--literatura, comentarios, libros de textos--que descuidaron sus estudios de la Palabra de Dios. ¡Su búzqueda por conocimiento les robó su afecto por Cristo!
¡Cualquier cosa buena o legítima se convierte en pecado cuando toma prioridad sobre el Señor!
2. Puedes medir tu amor por Cristopor cuan profundamente eres afectadopor cualquier cosa que roba la calidadde tu tiempo a solas con l.
Si tu puedes pasar tu vida cotidiana enfrentando todo tipo de interrupciones y demandas, y no obstante no puedes estar diez minutos en la presencia de Dios--¡tu amor está muriendo!
Piénsalo: Si amas a alguien exclusivamente sobre todos los demás, tú harás que esa persona se sienta como la más importante en la tierra. Todo lo demás es nada en comparación a esta persona.
¿No es esta la forma como amabas a tu conyuge, cuando se pretendían? Si ella llamaba por teléfono mientras estabas ocupado haciendo algo, dejabas todo para hablar con ella. Y si alguien interrupía tu tiempo a solas, ¡te resentías! Tu único deseo era desarrollar el amor entre ustedes. Todo lo demás tomaba segundo lugar.
Sin embargo, muchos cristianos hoy pasan semanas, hasta meses, sin pasar tiempo con Jesús. Él siempre está en segundo plano. Pueden testificar: Amo a Jesús con todo mi corazón--pero ¿cómo puede ser cierto, cuando lo abandonan por días sin fin?
En Cantar de los Cantares, la novia no podía dormir porque su amado ...Pero mi amado se había ido... (Cnt. 5:6). Esta mujer se levantó a la media noche, diciendo: ...Y tras su hablar salió mi alma. Lo busqué, y no lo hallé; Lo llamé, y no me respondió. (mismo verso). Así que ella rapidamente corrió a las calles, buscando a su amado por todas partes, y gritando: ¿Has visto a mi amado?
¿Por qué era esto un asunto tan importante para ella? Ella dijo que era porque: ...tal es mi amado, tal es mi amigo... (verso 16). ...que estoy enferma de amor [desmayando con deseos de él]. (verso . ¡Ella no podía estar sin su amado!
Conozco una pareja que tiene serios problemas maritales. El esposo me dijo: Mi esposa nunca me ha hecho sentir como que soy importante para ella. ¡Yo tomo segundo lugar a todos los demás en su vida!
Este hombre tiene que viajar mucho en su trabajo. Una vez, cuando l llamó a su esposa mientras estaba de viaje, ella le dijo que estaba planeando una cena romántica para su regreso. Estarían solos ellos dos, sería un tiempo de romance e intimidad. Por muchos días el esposo esperaba con ansia esa noche especial. Y finalmente, cuando l entró al hogar, todo era como ella le había prometido: Ella vesta el vestido favorito de él. Y ella había preparado la comida favorita de él.
No obstante, después de diez minutos en la cena, sonó el teléfono. El hombre toc la mano de su esposa y le dijo: Déjalo que suene. Yo ansiaba tanto este tiempo contigo.
Ella contestó: No, puede ser importante, y rápidamente se levantó a contestar el teléfono. Él le rogó: ¡Por favor! Disfrutemos de este tiempo juntos aunque sea esta vez. Ella le aseguró: Sólo tomare un minuto.
Media hora después, ella regresó y anunció: Era mamá. Ella está deprimida, así que la invité. Ella necesita estar con gente esta noche.
Este hombre se sentía completamente aislado de la vida de su mujer. Siempre había alguien, o alguno tipo de interrupción, que parecía más importante para ella que él. Él me dijo: Ella se pasa horas hablando por teléfono con sus amistades o aconsejando gente. Sin embargo, cada vez que le pido un poco de tiempo, ella no tiene tiempo para mí. ¡Esto no puede ser amor!
Te pregunto--¿cómo se siente Jesús cuando el pone la mesa, ansiosamente estera tu compañía, y sin embargo no apareces? La Biblia nos llama su novia, su amada, su único gran amor; dice que fuimos creados para tener confraternización con l. Así que, ¿qué clase de rechazo debe sentir l cuando contnuamente ponemos a otros antes que l?
3. ¡Tu amor por Cristo está muriendocuando te entregas a un pecado que te domina!
No me refiero a cristianos que aun están luchando con su pecado--quienes aun no están libres de él y continúan odiando ese pecado. Tales creyentes claman a Dios fielmente, creyendo al Espíritu Santo por la autoridad para obtener la victoria sobre sus hábitos.
No, me refiero ms bien, a aquellos que creen que pueden continuar siendo un testigo para Cristo mientras llevan el pecado en su seno. Se han dado por vencidos en la guerra espiritual con su codicia--¡se han rendido completamente a él!
Recientemente, recibí una triste carta de un pastor. Su esposa había observado como sus relaciones empeoraban y su ministerio fallaba. Finalmente, un día mientras ella limpiaba, ella encontró unos videos pornográficos. Ella confrontó a su esposo con ellos y los botó.
Pero este hombre salió más tarde y los sacó de la basura. ¡Él admitió que no podía deshacerse de ello! Ahora el me escribía, diciendo: Hno. David, por favor ore por mí. Dejé el ministerio y estoy ensenando en la escuela--pero ninguno de los maestros compañeros míos me respetan.
¿Por qué es que este hombre no recibe respeto? ¡Es porque su candelero ha sido quitado! Él no podía ser un testigo para Cristo en el trabajo--porque el Señor ya no estaba con él. No importa cuantas lágrimas el derrame o cuantas confesiones haga, l permanecerá entre los vivos como muerto mientras l continúe en su pecado.
Sin embargo, cun diferente fue cuando un joven se acerco a mí, llorando y confesando: Pastor David, ¡caí en pecado! Me endrogé y casi tuve una sobredosis. Pero mientras estaba a la orilla del infierno, vi que mi pecado le hacia daño a Jesús. ¡No puedo hacerle esto más a Él! Mientras oraba por él, él clamó con gran tristeza: Señor, ¡siento mucho haberte hecho daño!
El candelero de ese joven no le será quitado. ¡Su luz brillará de nuevo! Verás, Jesús promete en este mismo pasaje, ...arrepientete, y haz las primeras obras... Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. (Ap. 2:5,7). ¡Dios le promete el paraíso a todos los que se arrepienten!
¿Es tu amor por Jesús exclusivo? ¿Tomas tiempo regularmente para estar con l? ¿O has dejado que otras cosas entren en tu corazón, tomando tus pensamientos y afectos?
Jesús te está pidiendo ahora mismo que te arrepientas y empieces de nuevo. Él quiere que te detengas y te des cuenta: Espera un minuto--yo veo como esta cosa a entrado a mi vida. ¡Y está robando mi amor exclusivo para Jesús! No puedo permitir que esto continúe. Tengo que volver a mi afecto por Él. Señor, ¡perdóname! ¡Enciende mi candelero de nuevo!
Regresa a tu primer amor hoy. ¡Pídele gracia y fortaleza a l para comenzar otra vez a guardar tu afecto por Cristo!

Tomado de la pagina: http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts971103.htm
Moreno Bello Ricardo
Cualquier duda o sugerencia escribenos a 
Elverdaderocristiano@msn.com

Pregunta: "¿Quién es un Cristiano?"

viernes, 17 de octubre del 2008 a las 21:17


Respuesta:
El Diccionario Webster define a un Cristiano como "una persona que se precia de creer en Jesús como el Cristo, o en la religión basada en la enseñanza de Jesús." Aunque éste es un buen punto de partida para entender quien es un Cristiano, como muchas definiciones seculares, ésta de alguna manera, no alcanza a comunicar en realidad la verdad bíblica de lo que significa ser un Cristiano.

La palabra Cristiano es utilizada tres veces en el Nuevo Testamento como lo vemos en Hechos 11:26; en Hechos 26:28 y en 1 Pedro 4:16. Los seguidores de Jesucristo fueron primero llamados "Cristianos" en Antioquía como vemos en Hechos 11:36, debido a que su comportamiento, actividad y forma de hablar fueron como los de Cristo. Este término fué originalmente utilizado por la gente no salva (o sea los no creyentes) en Antioquía como un tipo de apodo despectivo, utilizado para burlarse de los Cristianos. Literalmente significa "Perteneciente al partido de Cristo" o un "Partidario o seguidor de Cristo," lo cual es muy similar a la manera en la que el Diccionario Webster lo define.

Desafortunadamente con el pasar del tiempo, la palabra "Cristiano" ha perdido mucho de su significado y a menudo es utilizada para describir a alguien religioso o que tiene altos valores morales, en lugar de a un verdadero seguidor de Jesucristo nacido de nuevo (ésta vez en el espíritu) como lo vemos en Juan 3:3. Mucha gente que no cree ni confía en Jesucristo, se considera a sí misma Cristiana simplemente porque asiste a la iglesia o vive en una nación "Cristiana." Pero asistir a la iglesia, servir a aquellos menos afortunados que uno, o ser una buena persona, no lo hace a uno ser Cristiano. Como bien dijo una vez un evangelista, que el "Asistir a la iglesia no le hace a uno un Cristiano, al igual que ir a un garaje no le hace a uno un automóvil." Ser un miembro de una iglesia, asistir a los servicios regularmente, y dar para la obra de la iglesia, no pueden hacerle Cristiano.

La Biblia nos enseña que las buenas obras que hacemos no nos pueden hacer aceptables a Dios. Tito capítulo 3 verso 5 nos dice que "Dios nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo." De manera que, un Cristiano es álguien que ha sido nacido de nuevo por Dios (espiritualmente hablando) y ha puesto su fé y confianza en Jesucristo. Esto lo vemos en Juan 3:3; en Juan 3:7y en 1 Pedro 1:23. En Efesios 2:8 leemos que "Por gracia somos salvos por medio de la fé y ésto no procede de nosotros, sino que es un regalo y un don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe ni se jacte." Un Cristiano verdadero es álguien que se ha arrepentido de sus pecados y ha puesto su fé y confianza solamente en Jesucristo. Su confianza no está en seguir una religión, ni una serie de claves morales, ni una lista de lo que uno debe o no debe hacer.

Un verdadero Cristiano es una persona que ha puesto su fé y confianza en la persona de Jesucristo, que reconoce el hecho de que El murió en la cruz como pago por todos los pecados personales de cada uno de nosotros y que resucitó al tercer día para obtener la victoria sobre la muerte, para darnos vida eterna a todos los que creamos en El. Juan 1:12 nos dice: "Más a todos lo que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dió potestad de ser hechos hijos de Dios." Un verdadero cristiano es en verdad un hijo de Dios, una parte de la verdadera familia de Dios, y uno a quien le ha sido dada una nueva vida en Cristo. Por lo tanto Dios pone un deseo en el corazón del Cristiano de cambiar totalmente su estilo de vida y le atáe el lograr llevar una vida santa y pura. La marca de un Cristiano verdadero es demostrar su amor hacia otros y obediencia a la Palabra de Dios. Esto lo vemos en las Sagradas Escrituras, o sea en la Santa Biblia en 1 Juan 2:4 y en 1 Juan 2:10.

¿Ha hecho usted una decisión por Cristo, por lo que ha leído aquí? Si es así, por favor oprima la tecla "¡He aceptado a Cristo hoy!"

 Tomado de la pagina: http://www.gotquestions.org/Espanol/Quien-es-un-Cristiano.html

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